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Interruptor FAT

enero 12th, 2011

como apagar el interruptor fat?. Esa es la clave que nos
beneficiara para siempre, para bajar de peso.

Al apagar el interruptor fat, nuestro cuerpo dejará de
pedirnos alimentos en exceso, y asi podremos bajar de
peso mas facilmente sin dietas, ni ejercicios pesados.

En el metodo gabriel, está la guia mas certera para
apagar el interruptor fat

para adquirir el metodo gabriel y el cd de audio escribenos a:
kateserbella@gmail.com (de titulo pon: codigo 57)


Metodo gabriel, Causas mentales de la obesidad Cap 2

enero 10th, 2011

Ponemos para todas ustedes el capitulo 2 del libro:
“el metodo Gabriel”, este capitulo es muy interesante
y te explica, porque tu cuerpo quiere ser gordo.

Esto hace referencia a que tu estas gorda, porque tu
cuerpo esta comodo de esta manera.
La solucion a esto, esta en entender a tu cuerpo y
transformarlo desde tu mente, para que ya no quiera
estar en una posicion “comoda” y te permita adelgazar.

SI QUIERES COMPRAR EL LIBRO COMPLETO
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Causas mentales de la obesidad Capitulo 2:
La mayoría de programas para perder peso prestan una
mínima atención a la conexión mente-cuerpo, y es ahí
donde fallan. Nada es más importante que comprender la
manera en que la mente y el cuerpo se comunican el uno
con el otro, en especial cuando se trata de estrés.

Esta es la razón de que sentirse a salvo y comprender y
hacer frente al estrés mental y emocional tenga una
importancia primordial cuando quieres perder peso.

Recuerda que cuando el cuerpo de Jessie recibió el mensaje
“delgado = seguridad”, ni siquiera dándole la nutrición más rica,
abundante y óptima conseguí que engordara, porque su
cuerpo no quería estar más gordo.

Ninguna cantidad de calorías puras podía convencerlo.
Y que cuando su cuerpo quiso engordar porque
“gordo = seguridad”, le fue fácil aumentar de peso.

La vida de los humanos tiende a ser más complicada que la
de Jessie, pero no en lo que se refiere a nuestro cuerpo.
Cada vez que sufrimos una tensión mental o emocional,
se generan cambios químicos en nuestro cuerpo…,
cambios que activan antiguos programas de supervivencia
en nuestro interior. Pero, ¿qué programa se va a activar?
¿Se activará el programa de adelgazamiento
(“Buddy me va a dar caza”) o el de la hambruna? Porque si
se activa el “programa Buddy”, eso hará que tu cuerpo
quiera estar delgado, y si se activa el de la hambruna,
hará que quiera estar gordo.

Esto explica por qué el mismo estrés superficial hace que
algunas personas engorden y otras adelgacen. En una
situación emocional abusiva, una persona puede aumentar
de peso, como coraza protectora, mientras que otra lo
perderá a fin de estar preparada para huir. Es todo primario.
Es el resultado de los instintos básicos. Y son estos instintos
básicos los que han mantenido al cuerpo encerrado en una
situación de peso inaceptable.
Pero los hechos también te ofrecen la clave para liberarte.
Si no solucionas este punto de estrés mental y emocional
que hace que acumules peso, cualquier tipo de modificación
de la comida o la conducta que hagas rendirá, en el mejor
de los casos, sólo resultados marginales. No sólo eso,
también será agotador y frustrante en extremo.
Tendrás la sensación de que estás conduciendo un coche
con el freno de mano puesto.

Pero cuando corrijas este punto y te sientas a salvo,
cuando el cuerpo ya no interprete las tensiones que hay en
tu vida como una especie de hambruna o frío riguroso,
ya no querrá estar gordo. La pérdida de peso no sólo es fácil,
ES INEVITABLE. Si tu cuerpo quiere estar delgado, no hay
nada que puedas hacer al respecto. Tu metabolismo se
acelerará, tendrás menos hambre, desearás comer cosas
más sanas, y llegarás a ser muy eficaz quemando grasas.

Así pues, echemos una mirada a las formas más comunes de
estrés mental y emocional que pueden estar activando tus
programas FAT, y luego veremos qué puedes hacer para
eliminarlas.

Hambre Mental: Carencia La Hambruna De Nuestros Tiempos
Es perfectamente razonable que nuestro cerebro pueda
interpretar cualquier estrés mental o emocional proveniente
de un sentimiento de carencia como una especie de que no
tienes suficiente dinero, amor, atención o sentido en tu vida,
sientes una carencia… no tienes suficiente de algo.

Nuestro cerebro recibe ese mensaje de carencia y tiene que
traducirlo a términos físicos. El tipo más crucial de carencia
que la parte más primitiva del cerebro comprende es la
carencia física de comida, porque la comida y el agua eran
las cosas primordiales de que podían carecer nuestros
ancestros. Así que, como resultado, el cerebro puede
interpretar cualquier forma de carencia mental, emocional o
incluso espiritual como una falta de comida.

El Duro Trabajo Diario
Lo que solemos llamar estrés —la lucha continua, frenética y,
a veces, desesperada por llegar a fin de mes y avanzar en la
vida— puede engañar a tu cuerpo, haciéndole creer
que debemos de estar en un tiempo de hambruna, y
llevándolo a activar los programas FAT.

Este estrés crónico puede imitar fácilmente las señales
químicas que se crean cuando nos morimos de hambre;
el estrés crónico es alarmante, pero no amenaza la vida
de forma inmediata. No es como un tigre que te quiere
dar caza, por ejemplo, así que salir corriendo no mejorará
necesariamente las cosas. Es más parecido a una hambruna o
un invierno muy crudo: siempre está presente, y lo único que
puedes hacer es aceptarlo, sonreír y aguantar.

Curiosamente, la hambruna y el duro trabajo diario tienen
algo en común. Tu cuerpo los percibe como amenazas
crónicas, de bajo nivel, para tu supervivencia a largo plazo.

Cuando no comes lo suficiente cada día, un día tras otro,
no vas a caerte muerto debido al hambre, un día cualquiera,
pero a la larga, si no lo controlas podrías acabar muriendo de
inanición. Del mismo modo, en la hambruna de nuestros días,
si llegas tarde a trabajar un día cualquiera, no pasa nada.
Si llegas tarde cada día, un día tras otro, es posible que te
despidan. Si te despiden, es posible que no puedas cubrir
tus gastos. Si no puedes cubrir tus gastos, es posible que no
puedas permitirte tu casa o tu piso, incluso que no tengas
dinero para comer. Si no tienes dinero para comer, es
posible que llegues a morirte de hambre. En cierto sentido,
tu cerebro acierta al interpretar este miedo como miedo a
morir de inanición.

El miedo a perder el trabajo o no llegar a fin de mes no hace
automáticamente que todos engorden. Cada individuo
reacciona al estrés de una manera diferente. Pero la verdad
es que es más probable que aumentes de peso cuanto más
preocupado estés por perder tu trabajo o no tener suficiente
dinero para vivir. Los estudios han demostrado que las
personas que viven en un ambiente de trabajo especialmente
estresante y en familias con menos dinero tienen más
probabilidades de estar gordas. De todos modos, puedes ser
millonario y seguir preocupándote por no tener suficiente
dinero o no poder seguir adelante.

Lo que importa es lo mucho que te preocupes por ello
y cómo interprete tu cerebro ese temor, no la realidad
objetiva de la situación.

Hambre Espiritual
La ansiedad espiritual es, en realidad, un deseo de conectar
con nuestra alma, con nuestro creador, o con cualquier otra
cosa que hayamos decidido llamar nuestro auténtico origen.

A veces, cuando nos sentimos desconectados, la comida
puede ser un medio de conectar con el mundo exterior.
Piensa en lo que haces cuando comes: tomas algo que está
fuera de ti y lo llevas a tu interior de una manera muy íntima.
Conectas y te fusionas con ese alimento, que se convierte
en ti; comer se convierte en un sucedáneo de la auténtica
conexión que deseamos. Cuando sufrimos hambre espiritual,
puede existir la tendencia a “llenar el alma” comiendo.

También puedes estar pasando hambre de sentido, de un
propósito definido en tu vida, y esto puede activar los
programas FAT. De hecho, los investigadores han descubierto
una correlación estadística entre las vidas vividas con un
propósito claro y un peso más sano.

Vivir la vida de una manera que creemos que tiene sentido
—sentir que nuestra existencia tiene un propósito definido—
nutre nuestra alma. Sentido y propósito son “alimento para
el alma”, y muchos de nosotros estamos hambrientos de este
esencial nutriente no físico.

¿Qué estás “sopesando”? Sigue lo que te dice el corazón
Aquí tienes un consejo práctico (o poco práctico,
dependiendo de la situación). Lo que quieres hacer de verdad,
pero temes hacerlo, HAZLO. Arriésgate; sigue lo que te
dicta el corazón. Es esencial escuchar los mensajes de tu
corazón. Estos mensajes son los deseos de tu alma.
Te comunican lo que deberías estar haciendo en cada
momento de tu vida. Si no obedeces estos mensajes,
te desviarás inevitablemente de tu camino en la vida.

Si no escuchas los mensajes de tu corazón, ese anhelo y
esa frustración nunca van a desaparecer; sólo empeorarán.
La nega- tividad limita el fluir de la gracia a tu vida, y es
causa de dolor y hambre emocional.

Recientemente vi a Gina, una amiga mía a la que no veía
desde hacía varios años. Quiere perder peso y sigue una
dieta muy estricta, baja en calorías, baja en grasas y baja
en carbohidratos. Ni siquiera puede tomar pimientos dulces
porque tienen demasiados carbohidratos.

Gina es maestra y está cansada de serlo. Exhausta, dice que
le gustaría retirarse dentro de pocos años, pero no tiene el
dinero suficiente. En su tiempo libre, pinta y tiene varios
cientos de cuadros en su cobertizo como prueba de ello.
Cuando me enseñó las pinturas de su carpeta, me quedé
sin respiración. Había presentado dos de ellas a concursos y
había ganado. Así que le hice la pregunta obvia:
¿por qué no vendes tus pinturas? Dijo que no estaba
segura de que le gustaran a nadie. Y al decirlo, encorvó
la espalda y tensó los músculos. Estaba claro que Gina no se
sentía cómoda con los derroteros que seguía la conversación.
Le dije:
—¡Un momento! Estás harta de lo que haces para ganarte
la vida, y no pones el corazón en ello. Entretanto, haces
algo que te encanta, algo que harías gratis y en lo que es
evidente que eres buena. Ya has producido varios cientos
de pinturas, que se están llenando de polvo. Te gustaría
perder peso y te estás matando de hambre tratando de
hacerlo. Te gustaría retirarte, pero no ganas el dinero
suficiente. Llegado a ese punto, me encendí un tanto y
proseguí: —Déjame que te diga algo. Tus problemas de
peso, tus problemas económicos y muy probablemente
cualquier otro dolor físico o mental que sufras giran en torno
a una única cuestión. Hay algo que amas y que naciste
para hacer, y le estás dando la espalda. Tener algo que te
gusta hacer es un don del universo, y tú lo estás rechazando.
Cuando rechazas esa clase de don, rechazas la gracia
que lo acompaña. Como resultado, luchas, anhelas y te
mueres de hambre. —Luego le ordené, tajante—:
¡Arriésgate! ¡Sigue lo que te dicta el corazón! ¡Abraza tu
destino en la vida! —Cuando nos despedimos y Gina se alejó,
parecía conmocionada. Estaba aturdida por lo que acababa
de comprender.

Es un tema común. Si no seguimos los dictados de nuestro
corazón, con frecuencia el resultado es la obesidad.
El anhelo causa el hambre emocional y activa los programas
FAT. Hay que adoptar una sencilla regla.
Si hay algo que te gustaría hacer, que ansias hacer, que
anhelas hacer, pero tienes miedo…
arriésgate.
¡NO LO SOPESES!
¡SIGUE LO QUE TE DICTA EL CORAZÓN!
Con mucha frecuencia, las situaciones y las personas que
hay en nuestra vida y que nos causan el máximo estrés y
dolor están ahí para recordarnos que no seguimos lo que
nos dice el corazón. Puede adoptar la forma de un jefe
furioso en un trabajo que detestamos o de una pareja
abusiva en una relación que no funciona.

Es natural que tengas miedo de los cambios que se
producirán en tu vida como resultado de hacer lo que te
dicta el corazón. Ríndete a los cambios, deja que sucedan.
No te resistas a ellos, no te tenses; relájate y deja que
sucedan. Estás siguiendo lo que te pide el corazón,
lo cual significa que, finalmente, estás teniendo las
experiencias que tu alma desea. Esto significa también que
estás volviendo al camino correcto y viviendo el propósito de
tu vida. El universo está dispuesto a recompensarte.

Habrá una etapa de transición cuando pases de donde no se
supone que tienes que estar en la vida al lugar donde se
supone que tienes que estar. Es incómodo, pero no puedes
soslayar esta etapa. Es igual que después de una operación
quirúrgica: hay un periodo de tiempo cuando tu cuerpo se
está curando y puedes sentir molestias. Pero la cirugía te
puede salvar la vida, y lo mismo sucede cuando obedeces
lo que te dicta el corazón.

Siempre que sientas cualquier molestia transicional, relájate y
di las siguientes palabras para tus adentros: “Esto es lo que
desea mi corazón, y permito que se produzcan estos
cambios en mi vida”.

Los cambios que se produjeron en mi vida cuando mi cuerpo
se iba transformando fueron muy importantes, y lo digo sin
exagerar. Permitir que se produjeran fue lo más grande que
he hecho nunca. Las recompensas han superado todo lo que
hubiera podido soñar.

Últimas noticias: he perdido el contacto con Gina, pero un
amigo mutuo me ha dicho que ha perdido peso, que le va de
fábula como pintora, y que acaba de celebrar su primera
gran exposición.
Obesidad Mental: Convicciones Que Estorban
Lo que yo llamo “obesidad mental” se produce cuando tus
convicciones son la causa de que aumentes de peso o
impiden que lo pierdas. En mucha mayor medida de lo que
nos gustaría reconocer, nuestras convicciones crean
nuestra realidad y la afectan. Si son útiles, hacen que todo
fluya sin tropiezos. Pero si son disfuncionales, sólo son un
obstáculo, y quizá sea preciso que las examines de nuevo,
las pongas al día o adquieras otras nuevas.

En una ocasión, en Canadá, me hablaron de un obrero del
ferrocarril que trabajaba en un tren que tenía vagones
frigoríficos. Su mayor miedo era quedarse encerrado en uno
por accidente, un día, y morir congelado. Como era
inevitable, un día lo encerraron, sin darse cuenta, en uno de
esos vagones. Allí encerrado, escribió una carta a su hija
diciéndole que siempre había temido que esto sucediera,
y murió allí, aquella noche. Al día siguiente encontraron el
cuerpo, y el informe del forense establecía que había muerto
congelado. El único problema en lo que, de lo contrario,
habría sido un diagnóstico evidente era que, aquella noche,
no habían puesto en marcha el sistema de enfriamiento del
vagón. Había muerto congelado sencillamente porque estaba
convencido de que iba a morir congelado.

Un fenómeno muy conocido en Australia es la práctica
aborigen de “apuntar con el hueso”. Un hechicero apunta a
su víctima con un hueso afilado, extraído del cuerpo de un
goanna (una especie de lagarto gigante) o de un canguro.

Las víctimas están tan firmemente convencidas del poder
que hay en el hueso que enferman rápidamente y se niegan
a comer o beber. A menos que intervenga un sanador
Ngangkari, mueren, víctimas de sus propias convicciones.
“Apuntar con el hueso” da resultado porque todo el mundo
sabe —es una creencia aceptada— que el hueso es mortal.

Da resultado, y lo ha dado durante miles de años.
La persona muere porque está sinceramente convencida de
que el hueso la matará. Si las creencias pueden matar,
entonces no hay duda de que también tienen el poder de
activar y desactivar los programas FAT.
Nuestras convicciones pueden controlar toda nuestra
realidad porque actúan como filtros de esa realidad.
Si creemos que algo es posible o que sucederá,
abrimos una serie de posibilidades que permiten que unas
realidades concretas se produzcan. En cambio, si creemos que
algo es difícil o imposible de lograr, nos acorazamos contra las
posibilidades, y así garantizamos, prácticamente, que no se
produzca ese suceso. Cuanto más difícil de conseguir
creamos que es algo, más difícil será conseguirlo.
Como suele decirse, lucha por lo que te falta, y con toda
seguridad será tuyo. Cuanto más fácil de alcanzar creamos
que es algo, más fácil nos lo ponemos.

La gente mata y muere por sus convicciones y, sin embargo,
personalmente, a mí no me importa que lo que creo esté
“bien” o “mal”. Sólo me hago una pregunta: “¿Esta convicción
es útil para mí y para aquellos con quienes comparto el
planeta?” Si la respuesta es afirmativa, la conservo;
si no lo es, la elimino. Es así de simple.

Cuando se trata de perder peso, es posible que lo hayas
intentado y hayas fracasado tantas veces que has acabado
creyendo que perder peso es dificilísimo o totalmente
imposible. Te insto a que te autorices para desprenderte de
estas convicciones negativas; sólo serán un estorbo que te
impedirá avanzar. Creer que perder peso es difícil —por las
razones que sean— causa la obesidad mental.

En realidad, perder peso es muy fácil. Lo que pasa es que
hasta ahora lo has abordado de una manera errónea.
Cualquier fracaso anterior que hayas sufrido no ha sido
culpa tuya; sencillamente, has utilizado unos métodos
ineficaces. Cualquiera que utilice métodos ineficaces para
alcanzar la meta que sea, fracasará. Esto es lo que hace
que sean ineficaces. Por eso, las dietas tienen un
porcentaje de éxitos tan bajo.

Cada vez que metes la mano en el fuego, te quemas; cada
vez que tratas de perder peso violando la lógica natural de
tu cuerpo, tu cuerpo luchará contra ti. Cuando empieces a
usar estrategias efectivas para perder peso, lo perderás
fácilmente y sin esfuerzo. ¿Por qué dejar que unas
convicciones viejas y disfuncionales te impidan el paso?
Puedes eliminar las convicciones que causan la obesidad
mental reeducando tu mente.

Puedes encender y apagar tus convicciones, como si fueran
un interruptor, para satisfacer tus necesidades.

Hablaremos de ello enseguida. Pero cuanto más fácil creas
que es perder peso para ti, más fácil será. Puedes utilizar el
poder de la convicción con provecho.

Dentro de poco te ofreceré un conjunto de herramientas
muy eficaces para hacer frente al hambre y a la obesidad
mentales, pero primero, prestemos atención a la causa no
física más importante de la obesidad: la obesidad emocional.

Jon Gabriel

enero 9th, 2011

El metodo de Jon Gabriel: “el metodo Gabriel“, es un sistema
para bajar de peso que sin duda está revolucionando el
mundo de la medicina.

Sin duda, el metodo de Jon Gabriel, quieren ocultarlo, porque
los medicos se preguntan ¿como?..¿porque?..

Jon Gabriel, nació en australia y vivio en usa, de pesar mas
de 180 kilos y ser un obeso, paso a pesar 85 kilos..si! bajo
100 kilos con su metodo!.

El metodo esta bien detallado en su libro y es fundamental
los cd para completar el metodo de Jon Gabriel.

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